En
la sala de exposiciones de Amigos del Arte (Padre Mariano 236,
Providencia) 15 representantes del denominado Arte Conceptual
exhibieron desde el 9 de diciembre de 2003 al 17 de enero de
2004, un conjunto de obras que daba cuenta de un quiebre de
las posturas tradicionales imperantes en la década del
‘60, para dar paso a la supremacía de las ideas
y a la experimentación.
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Entre los expositores se encontraban
Elías Adasme, Carlos Altamirano, Colectivo CADA,
Víctor Hugo Codoceo, Juan Domingo Dávila,
Gonzalo Díaz, Eugenio Dittborn, Luz Donoso, Arturo
Duclos, Carlos Gallardo, Carlos Leppe, Gonzalo Mezza
(www.mezza.cl), Ernesto Muñoz, Catalina Parra,
Lotty Rosenfeld, Mario Soro y Raúl Zurita, fieles
exponentes de esta tendencia artística.
Los trabajos recogían las propuestas
elaboradas por estos creadores, entre los años
1975 y 1985, con un marcado énfasis en la utilización
de diversas técnicas, tales como la serigrafía,
la fotografía y el video, constitutivas del marco
teórico que fundamenta el desmontaje de los sistemas
de producción artísticos, y, posteriormente,
la base de un nuevo escenario visual en Chile.
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"Chica
Klenzo", imagen central de la obra Historia
Sentimental de la Pintura Chilena, de Gonzalo Díaz. |
“Se da una desarticulación de
los soportes convencionales. Luego, esto dará cuerpo
a un terreno mucho más experimentado o más extremo
con el trabajo de las instalaciones y las performances, que
constituyen un antecedente para el posterior desarrollo y
apertura del campo de la producción en las artes visuales
en nuestro país”, señala Carlos Montes
de Oca, curador de la muestra.
El arte conceptual adquirió el rango
de movimiento a finales de los años ’60 y principios
de los ’70. Denominado con frecuencia idea art o information
art, se aparta del concepto tradicional de la creatividad,
con una notoria reducción de lo objetivo y el desplazamiento
del objeto por la idea.
Así también, hace suya la postura
de Marcel Duchamp, quien entiende el arte como una operación
mental que privilegia la función y no su morfología,
desinteresándose por las apariencias.
Los procesos ideológicos que realiza
el artista son accesibles al espectador gracias a textos,
diagramas y fotografías circunscritos a la obra.
“Estos artistas empiezan a cuestionarse
todo. Incorporan elementos biográficos relacionados
con la historia del momento y la temática de la ciudad,
así como iconografía popular”, aclara
Montes de Oca.
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