| Una recopilación
inédita de cartas y diversos documentos que dan cuenta
de la vida y obra del pintor Juan Francisco González,
recoge el libro del mismo nombre, del Director de Amigos del
Arte, Wenceslao Díaz, quien presentará este
trabajo el martes 19 de abril de 2005, a las 19:30 horas,
en la sede de la corporación cultural (Padre Mariano
236, Providencia) Los inicios
de este proyecto datan de 1979, cuando, por intermedio de
un amigo, Wenceslao Díaz conoce a Jimena González
Marín, quien había puesto a la venta algunos
cuadros de su padre.
Es entonces cuando se entera que existen
una serie de cartas del pintor que serán destruidas,
una vez que su hija mayor muera. La familia González
tenía un cierto recelo hacia la prensa y no quería
que se tergiversaran los contenidos de estos documentos,
como ya se había hecho en otras oportunidades con
la vida del pintor.
Wenceslao Díaz le ofreció
a Jimena González su colaboración para reunir
este material y así preparar una biografía
de Juan Francisco González, que revelara las principales
características de un hombre que demostró
un intenso amor por su familia, fue un admirable actor del
cambio y siempre confió en su propio juicio, dando
a sus pares una lección de voluntad para hacer frente
a todo tipo de problemas.
“Para González su postura
de “ser independiente hasta morir”, fue reconocida
desde muy temprano por sus contemporáneos y jóvenes
discípulos. Siempre predicó la importancia
de la originalidad artística y de la búsqueda
en uno mismo. El no constituir una escuela, fue realmente
su éxito”, señala Wenceslao Díaz.
Después de investigar y reunir
una serie de cartas y documentos de González, facilitados
por Jimena González y dos nietas del pintor -hijas
de Reynalda González- entre otras personas, Díaz
decide publicar un libro.
Ordenada temática y cronológicamente,
esta compilación da a conocer aspectos desconocidos
de Juan Francisco González y brinda inapreciables
referencias sobre su obra.
Esta investigación, a
la que Wenceslao Díaz dedicó alrededor de
tres años, lo lleva a aventurarse ahora en otro proyecto
que busca recopilar testimonios escritos de la correspondencia
que mantuvieron artistas chilenos de todas las disciplinas,
quienes vivieron en Europa, principalmente en París,
entre el año 1900 y el comienzo de la Segunda Guerra
Mundial.
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