Algunas
variables que inciden en la formación del precio de
la pintura en Chile
El arte, en general, y la pintura
en particular, son creaciones humanas que apelan a la satisfacción
de necesidades intelectuales, estéticas, espirituales
del hombre. Durante muchas décadas ha habido resistencia
a considerar las obras de arte como objetos de consumo y/o
inversión. Sin embargo, en el mundo contemporáneo,
han llegado a serlo: son cada vez más y mejor cotizadas
en los países desarrollados de América y Europa.
Del mismo modo, en nuestro país se habla del "boom"
de la pintura chilena y los medios de comunicación
dedican más espacio a las muy numerosas exposiciones
que se realizan en galerías, salas de exhibición
sin fines de lucro y museos.
Creemos que una reflexión objetiva
y respetuosa respecto del arte y el mercado contribuirá
a situar el tema en el lugar que le corresponde, sin extremismos
de ningún tipo; y permitirá que la opinión
pública posea una información de mejor calidad
en torno al polémico tema.
Intentaremos realizar una reflexión
en torno a distintas variables que -en nuestro país
y a nuestro juicio- inciden en la formación del precio
de la pintura nacional, partiendo del principio de que la
pintura es, por sobretodo, un trabajo de arte y que, como
tal, no ha sido creado para ser transado, sino que concebido
como una forma de expresión personal de su autor y,
a través de la cual, éste pretende hacernos
reflexionar respecto a nuestro entorno, sus valores, su belleza,
sus hombres, etc. Sin embargo, el trabajo de arte también
tiene una categoría de bien de consumo o inversión,
en la medida que existen personas que están dispuestas
a pagar un precio por adquirirlo y artistas que desean venderlo.
A fin de poder analizar qué variables
inciden en la formación del precio de la pintura en
Chile, intentaremos analizar las principales características
del mercado del arte en nuetsro país y, por lo tanto,
examinaremos su oferta y su demanda.
DEMANDA DE OBRAS DE ARTE:
Las obras de arte son objetos que las personas demandan
por varias razones:
A. En tanto bienes de consumo:
• Por el placer estético que reportan
a quienes las observan y, en particular, a quienes las poseen
• Por el “prestigio”
social que aportan a las personas que las poseen o coleccionan
B. En cuanto bienes de inversión:
• Por sus expectivas futuras
de revalorización, con distintos niveles de riesgo
y de ganancias esperadas a través del tiempo.
A juicio nuestro, y dentro de las categorías recién
definidas, existen diversas variables que incidirán
en la formación del precio de una pintura en Chile,
por el lado de la demanda:
1.- NIVEL CULTURAL DEL PAÍS
Es natural que un público que ha recibido una sólida
formación en la historia del arte en general y de la
pintura chilena en particular, está mejor capacitado
para valorar las expresiones de esta expresión artística.
Un adecuado conocimiento, de parte de una gran cantidad de
personas del país, de la historia del arte, de los
principales exponentes de las artes visuales nacionales; de
las principales características estéticas de
una determinada obra y de un determinado período del
arte; el poseer el hábito de visitar exposiciones y
museos, así como de seguimiento de la crítica
especializada, permitirán una mejor valoración
masiva de la pintura nacional. Y ello, contribuirá
a la existencia de una "demanda agregada" por pintura
chilena, integrada por muchas personas bien informadas sobre
artes visuales, deseosas de adquirir obras de arte dentro
de los márgenes permitidos por su nivel de ingresos.
A mayor "demanda agregada", podrá existir
un más eficiente mercado para la pintura.
De esta forma, si muchas personas bien informadas están
dispuestas a comprar una misma pintura, su precio tenderá
a subir. En cambio, si esas mismas personas informadas no
se interesan en comprar una obra, su precio tenderá
a bajar.
2.- NIVEL CULTURAL DEL COMPRADOR DE PINTURA
La formación cultural de un individuo, y dentro de
ello, la mejor información que posea sobre las artes
visuales nacionales, contribuirá a que esa persona
tome mejores decisiones al momento de comprar pintura: sabrá
mejor qué es lo que desea adquirir y estará
dispuesto a pagar un precio más alto por conseguirlo,
teniendo en cuenta alternativas de autores o de galerías;
esa misma mejor información le permitirá acceder
a asesoría profesional confiable.
Un comprador mejor informado presionará por la compra
de obras de un mayor nivel artístico y se desplazará
desde la pintura meramente decorativa hacia aquélla
que su mayor nivel cultural le permita entender y valorar.
En cambio, un comprador ocasional, sin opinión personal
sobre el tema, no estará capacitado para decidir si
el precio de una pintura es el adecuado o no, puesto que no
puede apreciar si se trata de una buena obra; podrá,
a lo más, decidir si le gusta o no. Estará,
por lo tanto, a merced de los operadores del mercado y deberá
confiar en su palabra.
3.- VALORACIÓN “SOCIAL” DE LA PINTURA
No podemos desconocer que no todas las personas que están
dispuestas a adquirir una obra de arte -una pintura en este
caso- lo hacen buscando sólo satisfacción estética.
También, el poseer una obra de arte otorga “status”
frente a los demás. Y el nivel del status obtenido
crecerá con el número de obras que una persona
posea, su calidad estética, y también con el
prestigio de los artista que forman su colección.
Esto es lo que la Economía del Arte, disciplina aún
no desarrollada en nuestro país aunque sí en
naciones de Europa y Estados Unidos, llaman el “consumo
ostensible”. Este concepto se refiere a que, en general,
los individuos valoran como un “bien” el ser tenidos
en la más alta estima por sus pares y ser tenidos por
“iguales” que aquellos que poseen una cultura
superior que les permiten apreciar y gozar del arte. En este
sentido el “consumo ostensible” agrega valor a
una obra de arte en cuanto el comprador está dispuesto
a pagar un mayor precio porque, junto con la obra, adquiere
status y una mejor imagen: la de aparecer frente a sus pares
como poseedor de una determinada formación cultural,
estética y sensibilidad.
4.- CALIDAD DE INVERSIÓN DE LA PINTURA CHILENA
No puede desconocerse que una de las variables que, con el
tiempo, ha adquirido fuerza al minuto de evaluar la adquisición
de una determinada obra de arte es su calidad de inversión
en el largo plazo. Y es natural que así sea porque,
en general, la compra de una pintura o escultura implica el
desembolso de una cantidad de dinero no menor y las personas
siempre tienen alternativas. Al adquirir una obra de arte,
buscarán, por lo tanto, no sólo satisfacción
estética y mejorar su status social sino también
una rentabilidad o revalorización en el largo plazo.
Sin embargo, el adquirir una obra de arte como inversión
encierra un cierto grado de riesgo, porque su revalorización
futura, dependerá de una serie de variables difíciles
de cuantificar en el presente:¿quién puede asegurar,
hoy, que una determinada obra estará dentro de lo mejor
que ese artista creará en los próximos años?.
¿Cómo podemos predecir el desarrollo profesional
que ese artista tendrá?. ¿Cómo anticiparnos
a saber lo que el mercado preferirá en diez años
más?. ¿O cómo el mercado interno se verá
influido por el mercado internacional del arte?.
Sin embargo, el juicio de los especialistas (como historiadores
del arte, críticos, instituciones artísticas
públicas y privadas, los premios nacionales e internacionales
que el artista haya recibido, la adquisición de obras
suyas por parte de museos e instituciones artísticas
importantes en Chile o en el exterior) permitirán hacer
una predicción relativamente acertada respecto del
desarrollo futuro de un artista y, por lo tanto, del futuro
de su obra.
Pero, aún así, el arte no es una ciencia exacta
y los cambios vertiginosos que se producen actualmente en
la producción artística mundial pueden defraudar
cualquier pronóstico.
OFERTA DE OBRAS DE ARTE:
Aunque la oferta de obras de arte está constituida
esencialmente por los artistas que las crean, existen varios
sectores que hacen de intermediarios frente a los compradores
y cuya gestión influye en la formación del precio
de la pintura en nuestro país. Son los siguientes:
A.- Operadores del Mercado
1.- Las galerías de arte y las casas
de remate que son comercios establecidos que incurren en inversiones
en instalaciones y gastos en actividades como inauguraciones
de exposiciones o remates, impresión de catálogos,
publicidad, etc.
2.- Los dealers o personas privadas que venden
obras de arte por encargo tanto de los artistas, de los coleccionistas,
como de personas individuales que desean comprar o vender
una determinada obra. Ellos constituyen un sector más
bien “informal” en cuanto no poseen instalaciones
ni incurren en grandes gastos de operación.
B.- Los mismos artistas
En los últimos años, los artistas -individual
o colectivamente- han comenzado a gestionar ellos mismos la
venta de sus obras de manera esporádica o permanentemente.
La forma de operar de estos grupos contribuyen, por el lado
de la oferta, de una manera significativa a la formación
del precio de la pintura en nuestro país.
1.- GALERÍAS Y CASAS DE REMATE:
Una galería o casa de remate bien perfilada, con metas
y objetivos claros, ofrecerá un portafolio de artistas
de buena calidad, tendrá un público objetivo
claramente identificado, desarrollará campañas
de comunicación y marketing adecuadas y, como consecuencia
de todo lo anterior, será más exitosa que aquélla
que ofrezca los mismos autores que la competencia u otros
desconocidos, pero cuyas exposiciones no obtengan resonancia
en los medios de comunicación, y que no posea un buen
listado de potenciales clientes.
El público recibirá estas señales y,
al minuto de desear adquirir, se acercará a aquella
galería o casa de remate que le dé más
confianza, que tenga mayor prestigio y credibilidad.
Una institución bien organizada podrá acceder
a mejores artistas, puesto que éstos buscarán
al operador de mercado que les dé mejores garantías
de venta y le ofrezca mejores servicios: catálogos
atractivos, mejor acceso a crítica, coleccionistas
y medios de comunicación, etc.
Del mismo modo, un galerista bien organizado podrá
percibir de una mejor manera los gustos de sus clientes y
buscará a aquellos artistas cuya obra tienda a satisfacer
esos gustos. Tenderá, por lo tanto, a especializarse.
2.- DEALERS:
Por su parte, la existencia de dealers profesionales y de
prestigio contribuyen también de manera importante
a la comercialización de pintura, en cuanto reciben
encargos de compra y venta de obras. Constituyen, sin embargo,
un sector más informal al que se accede a través
de contactos personales más especializados.
3.- ARTISTAS QUE VENDEN SUS PROPIAS OBRAS:
Además, los mismos artistas han sido capaces -en algunos
casos- de organizarse en pequeños colectivos o grupos
que, mediante la realización de “talleres abiertos”
y otras iniciativas, atraeyendo a personas que prefieren recibir
una atención más personalizada de parte de los
propios creadores junto al conocimiento personal de los artistas
y de sus motivaciones creativas.
Hay que mencionar que en nuestro país y en las últimas
décadas ha crecido considerablemente la cantidad de
artistas que ofrecen directamente sus obras a la venta como
también de galerías.
La existencia de un circuito amplio de personas e instituciones
comerciales, bien organizados y eficientes, contribuirá
a elevar los precios de la pintura que ofrecen; y es natural
que así sea, puesto que ellos están agregando
un valor a la obra: no es lo mismo ofrecer una pintura en
la vereda de la calle, que instalar un local, desarrollar
una buena cartera de clientes, imprimir buenos catálogos,
organizar inauguraciones, cocteles, otorgar exposición
social, cobertura de prensa, etc.
4.- CAPACIDAD DE GESTIÓN DEL ARTISTA:
Independientemente de los factores que se han mencionado hasta
ahora, no cabe duda de que el principal factor al determinar
el precio de una pintura es la identidad y las características
de su autor. Cada pintor tiene una historia personal distinta
a la de cualquier otro, una forma de crear única y
personal.
Éste, el prestigio del creador, dependerá no
sólo de sus logros artísticos -nacionales e
internacionales- como decíamos antes, sino también
de su “carisma” personal, del sector social al
que ha pertenecido, de su facilidad de comunicarse con los
demás y de acceder a los medios de comunicación,
entre otras cosas.
En nuestro país existen artistas cuyas obras tienen
un enorme precio en el mercado y que esto se debe fundamentalmente
a su capacidad de marketing, más que la calidad estética
de su obra.
5.- EL MERCADO INTERNACIONAL
Hasta hace algunos años, el mercado internacional del
arte no tenía gran influencia en la formación
del precio de la pintura en nuestro país. Sin embargo,
la globalización y la instalación de representaciones
en Chile de instituciones como Christie’s y Sotheby’s
han modificado este panorama, tanto por el hecho de que compradores
nacionales pueden adquirir con mayor frecuencia y facilidades
obras de artistas internacionales en el exterior como por
el hecho de que artistas chilenos han comenzado a vender sus
obras en otros países.
En el primer caso, el de residentes en Chile que compran obras
de artistas extranjeros, aparentemente no ha producido mayores
variaciones en los precios en Chile de los artistas chilenos.
Esto probablemente se debe al hecho de que este grupo continúa
siendo una minoría como por el hecho de que, en la
última década, el mercado interno se ha desarrollado
en forma casi explosiva.
En el caso de los artistas chilenos cuyas obras se venden
en el exterior, en cambio, se ha podido comprobar que el precio
interno de sus obras está fuertemente influido por
el precio que alcanzan en otros países cuando éste
último es mayor. Si un artista determinado vende su
obra en Miami o Nueva York, obviamente no la transará
en Chile por un precio menor.
No ocurre lo mismo a la inversa: el pintor chileno que accede
al mercado de otro país, debe fijar precios dependiendo
de cómo las variables mencionadas aquí -y muy
probablemente, algunas otras- operan en ese medio, con prescindencia
de su precio interno. Un Juan Francisco González tiene
alto precio en Chile, pero ¿cuánto están
dispuestos en Buenos Aires a pagar por él?
Por otra parte, es lógico que los artistas chilenos
-en general- obtengan un mayor precio por sus obras en Chile:
es aquí donde han obtenido reconocimiento del medio,
de la crítica, de los historiadores del arte y de las
instituciones especializadas. Es aquí donde el público
los conoce y los respeta.
En países desarrollados, a las variables mencionadas
hay que agregar una que, desafortunadamente, en Chile prácticamente
no existe. Se trata del poder comprador de los museos: no
cabe duda de que cuando el Museo de Arte Moderno de Nueva
York compra una o varias obras de una artista determinado
influye muy claramente en el precio de sus obras en el mercado.
Existen otras variables que no son claramente identificables
con la oferta o la demanda pero que claramente tienen incidencia
en la formación del precio de la pintura en nuestro
país.
6.- ESTABILIDAD INTERNA DEL PAÍS:
La estabilidad política de la que ha disfrutado el
país en los últimos años le ha quitado
dramatismo al arte en general y a la pintura en particular,
contribuyendo al desarrollo del mercado. Del mismo modo, el
crecimiento económico sostenido que hemos experimentado
ha contribuido al desarrollo de un grupo de personas que,
habiendo satisfecho ya sus necesidades básicas, busca
satisfacer otras más suntuarias y, específicamente,
está más dispuesta a consumir cultura y arte.
7.- RECONOCIMIENTO DE UN ARTISTA POR PARTE DEL MEDIO ESPECIALIZADO.
El reconocimiento que los historiadores del Arte, los críticos,
los museos, los organismos culturales especializados y, en
general, el sector artístico no comercial otorgue a
un determinado artista, contribuirá a mejorar precio
de sus obras. Del mismo modo, los premios y distinciones nacionales
e internacionales, las exposiciones que los museos hagan de
un determinado artista también tendrán un efecto
positivo en la valoración comercial de su obra.
Es, por lo tanto, racional esperar que la obra de un pintor
con una trayectoria conocida y respetada en los círculos
de especialistas, tenga mayor precio que la de un artista
que expone por primera vez.
Todas las variables aquí mencionadas influyen simultáneamente
el la formación del precio de la obra de un pintor
determinado y con distinta fuerza en cada caso, dependiendo
de las características del obra, del artista, de la
capacidad de gestión del vendedor, etc.
Sin embargo, mientras la formación cultural y artística
en nuestro medio no cambie radicalmente, mientras el país
no esté dispuesto a invertir en mayor y mejor educación
y la enseñanza del arte en los establecimientos educacionales
no se enriquezca, mientras los museos no cuenten con los recursos
necesarios para incrementar su patrimonio, el mercado del
arte en Chile continuará siendo pequeño e imperfecto.
ALGUNAS RECOMENDACIONES AL MOMENTO DE ADQUIRIR UNA
PINTURA:
Sin perjuicio de todo lo dicho, no existe -necesariamente-
una relación unívoca entre precio y calidad
de una obra. En otras palabras, no siempre una obra de alto
precio es buena, ni a la inversa, una obra de precio bajo
es de mala calidad.
Por ello, cuando una persona desea adquirir una pintura, debe
tener en cuenta algunas consideraciones:
1.- En primer lugar, no olvidar que la principal
razón para comprar una pintura debe ser el goce estético,
la emoción que esa obra le produzca al comprador: ése
es el principal objetivo que el creador tuvo en mente al momento
de crear. Además, al comprar una pintura se está
adquiriendo una obra que, probablemente, nos acompañará
durante muchos años y, por lo tanto, el placer de observarla
debe tender a ser perdurable.
Como ya se ha dicho, el goce personal que el comprador obtenga
dependerá de su personal sensibilidad, de su nivel
cultural, del grado de información que posea de las
artes visuales en general. Si la persona siente que no posee
estos atributos, es recomendable que destine algo de su tiempo
a estudiar el tema.
2.- Si se trata de un comprador inexperto,
se recomienda analizar detenidamente el currículum
del artista. En la medida que éste certifique nivel
de estudios, distinciones, exposiciones en centros artísticos
importantes, etc., las posibilidades de revalorización
futura de la obra tenderán a ser mayores.
3.- Comprar obras de arte en una institución
artística comercial de prestigio, de experiencia dilatada.
4.- Por último, si no se tiene el
tiempo o la voluntad de hacer nada de lo anterior, siempre
es posible acceder a asesoría profesional confiable
a través de un historiador del arte, un crítico
o una institución artística no comercial.
|