Reflexión en torno a la imagen
del objeto, presente desde el inicio de las vanguardias
y en los artistas del 2000 en el arte chileno, dará
a conocer la muestra “Arte en Chile: Generación
Siglo XXI”, que Amigos del Arte inaugurará
el 11 de marzo de 2004, en su sala de exposiciones, de Mall
Plaza Tobalaba (Av. Camilo Henríquez 3296, Puente
Alto).
Los artistas Carmen Ariztía
(1979), Julen Birke (1973), María de los Angeles
Cornejeros (1974), Caterina Pardy (1972), María José
Ríos (1974), Cristián Salineros (1969), Cristián
Silva (1975) y Patrick Steeger (1970), exhibirán
un conjunto de obras, con un marcado énfasis en la
objetualidad, estilo que transita indistintamente entre
lo bidimensional y lo volumétrico, dejando en evidencia
cierta fragilidad proporcionada por el nomadismo, lo precario
y también lo intrascendente.
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El
objeto es incorporado a las producciones artísticas
como un elemento real que se contrapone al ilusionismo
de la imagen pictórica. Es entonces cuando
surge un nuevo lenguaje que se hace cargo de la relación
entre arte y vida, y que permite reflexionar acerca
de los parámetros tradicionales.
“Hoy, como nunca, vivimos
en un mundo donde la importancia asumida por los objetos
que nos rodean se ha vuelto abrumadora. Esta superabundancia
o sobrepoblamiento que rige la vida diaria del mundo,
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"Sín
título" ,
de Carmen Ariztía, técnica
mixta (2003)
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apoyada por los mass media, va generando
un desgaste y, al mismo tiempo, una cantidad incontrolable
de desperdicios”, señala Carlos Montes de Oca,
curador de la muestra.
Se produce un desplazamiento que significa un quiebre en
los soportes clásicos. La recolección continúa
siendo el eje central de las diversas creaciones que tienen
en perspectiva la expansión y el desborde reflexivo,
en una especie de acertijos que, acondicionados a través
de la forma, acercan notoriamente
el mundo de la imagen al acontecer actual.
“Aparece un proceso de revisión
que colinda e indaga en la naturaleza de origen o el fondo
de las cosas y que se traduce en una búsqueda de
lo intangible, de una resignificación del entorno
a través de la conjugación de elementos simples
y cotidianos; una zona limítrofe que pone en evidencia
los contrasentidos y desaciertos inherentes a lo visible
para constituir una plataforma de indagación y de
prueba”, aclara Carlos Montes de Oca.
En la historia de las artes visuales
del último siglo, el objeto ha ido cobrando un cierto
protagonismo. Éste se ubica sucintamente entre el
ready-made y el objet trouvé, el assemblage y la
acumulación, el funk art y el kitsch o el arte povera
y la instalación.