Un
conjunto de obras de ocho destacados artistas chilenos, que
privilegiaron, desde los años 60, la pintura de caballete
a una informal o expresionista abstracta, conformó
la muestra “Persistencia de la figuración”,
que Amigos del Arte exhibió desde el 20 de noviembre
de 2003 al 5 de enero de 2004, en su sala de exposiciones
de Mall Plaza Tobalaba (Av. Camilo Henríquez 3296,
Puente Alto)
Enrique
Campuzano, Gonzalo Cienfuegos, Patricia Vargas, Benjamín
Lira, Jaime León, Francisco de la Puente, Ricardo
Maffei y Guillermo Muñoz, daban cuenta en sus trabajos
de la realidad contemporánea y del hombre del siglo
XX, atormentado por la tecnología y el consumismo,
sin identidad ni personalidad. Se hace de la imagen un signo
de protesta controversial y de denuncia.
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Estas
temáticas, representadas con técnicas
muy variadas que abarcan el óleo, acrílico,
mixtas, collages y dibujo, con diferentes ópticas
y propósitos, forman parte de la llamada figuración,
posición estética que cobró auje
en los años 60.
Hacia
1965, en París, un grupo de artistas postuló
un repertorio de imágenes narrativas, con cierto
énfasis en lo social y político.
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"Close
- up", de Carmen Aldunate, técnica
mixta sobre papel, 109 x 76 cms. (1990) |
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Las
técnicas expuestas fueron varias, pero adecuadas
a la neofiguración, con acercamientos, en primer
plano, de rostros, detalles de arquitecturas, elaboradas
naturalezas muertas al igual que vistas panorámicas
de entornos naturales.
Mientras
tanto, en Chile, como en otros países, esta forma
de ver el arte tiene su réplica, pero muy distante
a los contenidos iniciales. La llamada figuración
se presenta como una tendencia artística alternativa
a los esporádicos desenfocados locales del pop-art,
como al expresionismo abstracto.
El
período coincide con la aceptación internacional,
desde 1970, del hiperrealismo, que procura la objetividad
y veracidad en la representación de múltiples
y diversas iconografías, todas con el común
denominador de ser escenas sacadas de la vida cotidiana
actual y que reproducen el comportamiento del ser humano.
A su vez, el fotorrealismo registra situaciones similares
con cámaras fotográficas que se manipulan.
Entre
los factores decisivos que dieron un impulso a la nueva
figuración y a su persistencia en nuestro país,
destacan el reconocimiento de Claudio Bravo en los mercados
internacionales del arte y la atractiva pintura de los arquitectos
Jaime Bendersky y Ernesto Barreda, con representaciones
extraídas de construcciones añosas y nostáligas,
para luego indagar en temas, donde convergen paisajes y
arquitecturas. A esto se suma la iconografía que
despliega Carmen Aldunate, quien durante los años
60 y 70 advierte en los Estados Unidos la instalación
de diversos realismos.